Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar …

Queridos compañeros,

(Los que me conoceis, sabeis que me niego a pasar por las perversiones del lenguaje que pretenden imponer los políticos, así que nada de “compañeros y compañeras”, “compañer@s”, “compañerxs” u otras sandeces, que serían risibles de no ser dañinas). Así pues, repito, de modo inclusivo, como siempre lo fue y lo es en español:

Queridos compañeros,

Ha llegado el final de mi etapa en activo, Paco GIS ha bajado definitivamente de la tarima, y Don Libancabuz de Carpetovetonia, conocido como “El Caballero de la Base Estereoscópica”, ha tomado el camino de retirada hacia su aldea. Los motivos que me han llevado a tomar esta decisión son varios y de diversa índole, y no quiero aburriros con ellos, amén de ser de mío poco dado a explicaciones. También voy a omitir el balance de estoa años, por lo mismo.

Eso sí, no me olvidaré de dar las gracias, por las muchas cosas buenas que me habeis dado, a todos y cada uno de vosotros, destinatarios de este correo, explícitos o implícitos.

Ante todo, a los estudiantes, de los que lamento no tener una lista con las direcciones de correo, por lo que pido a la Delegación de Alumnos que se difunda cuanto se pueda éste que ahora envio, sobre todo entre aquellos que me han sufrido (quienes hayan cursado tercero de ITT o primero de Master el pasado curso, o sean más veteranos).

A continuación, y sin que el orden en que enumero indique prioridad, a todas las personas de las diversas Secretarías (Dirección, Subdirecciones, Departamento, Alumnos, Asuntos Económicos, Inventario y cuaquier otra que se me esté pasando), Conserjería, Imprenta, Mantenimiento, Limpieza (¡cuanta lata estoy dando  en estos días con el vaciado del despacho!), Servicios Informáticos, Publicaciones, Cafetería … y cuantas pudieran faltar en esta relación.

y ¡Como no!, a los profesores, y aquí permitidme un guiño especial para aquellos con los que he trabajado codo con codo en las asignaturas de Sistemas de Información Geográfica y Fotogrametría de 3º (En las otras que me han ocupado, he sido “Juan Palomo”), o en proyectos de investigación.

En toda despedida que se precie, ahora vendría aquello de “a todos a quienes alguna vez haya ofendido …”, con la correspondiente petición de perdones y demás. Pero no. No será así en ésta. Soy terco, obstinado y cabezota y, con toda probabilidad, repetiría mi actuación en todas aquellas ofensas, reales o percibidas, de las que no me haya disculpado en su momento.

Eso sí, quiero al menos dar una satisfacción a todos los agraviados, a todos los que en algún momento me hayan mandado a la mismísima m… (seguro que entre los estudiantes hay unos cuantos, aunque no serán los únicos).

Pues vereis:

Corría la segunda quincena del mes de enero de 1971 cuando este servidor, casi recién egresado de la vieja Escuela de la calle del General Ibañez, se encontraba en la manchega localidad de Fuente el fresno, efectuando nivelaciones relacionadas con el emisario que había de dar salida al alcantarillado de la localidad. Una de las líneas discurría por una especie de callejón entre dos manzanas, delimitado por altos muros, en el que se iniciaba un denominado Arroyo del Caz.

La nivelación había de determinar las cotas de la solera del citado callejón-arroyo, que era de cemento pero estaba cubierta de ciertos materiales de poca consistencia, procedentes de los diversos mechinales abiertos en los muros, materiales en los que se hundían las botas de pocero que calzaba. Creo que no es necesario dar más detalles: sí, estaba allí, en ese sitio que estais pensando.

En tales circunstancias, y con motivo de una mechinalesca aportación más próxima a mi persona y a los aparatos de lo conveniente, clamé con voz estentórea, para asombro del peón:

¡A todos vosotros, quienes en los tiempos pasados, presentes y venideros me habeis mandado o me mandareis a la M…!¡Sabed que en este día se han cumplido vuestros deseos!

Espero que mis agraviados se hayan regocijado con esta historia, que es esencialmente verdadera, con solo un mínimo de licencias literarias.

Poco más hay que añadir, salvo que en la próxima semana aún andaré por la Escuela, pues aún no he terminado de vaciar el despacho. Será ocasión para dar apretones de manos a todos los que pueda; si alguien se me escapa, le pido desde aquí disculpas.

Termino ya. Como dicen en México: “nos estamos viendo”. Para todos los que quieran recibirlo, un abrazo muy fuerte,

Paco.

Añadido por Servicios Informáticos ETSITGC el 13 - octubre - 2011 General

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